¿Cómo ayudamos a nuestros hijos a escuchar la verdad?

mormon-family-funLa mayoría de nosotros ha visto a un niño de dos años enojado. Ya sea en casa o en una tienda, estos pequeñitos pueden armar un buen espectáculo cuando están enojados. Fruncen el ceño, mueven la cabeza y golpean el piso (o cualquier otra superficie) y gritan y gritan y gritan.

 

Me siento mal por las madres que están en las tiendas durante estos episodios. Quiero acercarme a ellas y ayudar de cualquier forma que me sea posible. ¡Es difícil ser un padre paciente cuando éste es el décimo berrinche del día y ahora hasta tú tienes ganas de armar uno!

 

Toma tiempo enseñar a los hijos verdades como estas: “No toques la estufa, te quemarás”, “No corras enfrente de ese carro, te lastimarás” etc.

 

Cuando crecen nuestros hijos, los retos y peligros que se enfrentan se profundizan en seriedad. Por ejemplo, ahora decimos, “No tomes alcohol, destruirá 10,000 células de tu cerebro por cada onza que tomas.”

 

El hijo responde con una mirada que dice: “Mama, no sabes de lo que hablas.”

 

Ustedes han leído los estudios. Conocen los peligros. Y reconocen cuánto quieren que sus hijos les escuchen. Han vivido varias décadas y saben por qué hablan. ¿Cómo hacer para que nuestros hijos escuchen? Porque si escuchan, ¡tal vez eviten sufrir más que nosotros!

 

Una buena manera de comenzar es leer las escrituras con ellos todas las noches (o cada mañana, dependiendo en el horario del niño). Algunos piensan que los de dos a cinco años son muy pequeños. Esto es un error. Espere mucho tiempo con mi segunda hija para comenzar a leerle las escrituras. Cuando ella ya era suficientemente grande (según mi manera de pensar) y traté de leer con ella, ella pensó que era aburrido.

 

Comparen esto con mi primer hijo. Le leía las escrituras 30 minutos en la mañana Y APARTE 30 minutos en la noche, comenzando cuando tenía 18 meses. ¡Hoy le encantan sus escrituras!

Los niños son mucho más capaces de lo que podemos suponer. Lamento el día que decidí “tomar las cosas despacio” con mi hija. Ella tenía problemas enfocándose y simplemente no creía que ella escuchaba cuando trataba de leerle versículos de las escrituras. Otra vez, en verdad lamento haberlo dejado hasta más tarde. Puedo ver una diferencia en su nivel de interés y ahora estoy tratando de recuperar mi falta de esfuerzo.

 

El antiguo profeta americano, Nefi, enseñó algo similar, cuando le habló a sus hermanos que daban la impresión de que no se preocupaban por las cosas de Cristo:

 

“Ahora bien, mis hermanos, si vosotros fuerais justos y desearais escuchar la verdad y prestarle atención, a fin de andar rectamente delante de Dios, no murmuraríais por causa de la verdad, ni diríais: Tú hablas cosas duras en contra de nosotros.” (1 Nefi 16:3)

 

Nefi nos da importantes verdades en este pequeño párrafo: nuestra disposición de escuchar la verdad, endereza nuestros caminos—en esencia, caminamos más rectamente ante Dios. Esto hace que no murmuremos debido a la verdad.

 

Debo mencionar que mi hija tiene un gran corazón. Ella es una alegría en mi vida. Ella ama lo bueno. Pero lo que estoy tratando de dar a entender es que porque ella no tuvo tiempo para escuchar las escrituras, desde sus primeros años, es más difícil que las entienda ahora.

 

Si queremos ayudar a nuestros hijos a escuchar la verdad, debemos empezar con ellos desde su infancia. Debemos comenzar cuando están comenzando a hablar. De hecho, desde antes sería mejor. ¿Por qué no comenzar a leer las escrituras en voz alta desde que el niño está en el vientre?

 

Otra vez, si a un niño se le enseña desde su infancia, aumenta la probabilidad de que no se apartará de la verdad y no murmurará por causa de ella. No se me ocurre una manera más eficaz de compartir esa verdad que el sentarse con ellos y leer juntos—aun a los más jóvenes. Hagan que sea un tiempo cariñoso. O mientras leen, que los más pequeños pinten dibujos de lo que están escuchando.

 

Lo que esto hace es aclimatar a los niños a la verdad—la verdad de Dios. Entonces, si más tarde en su adolescencia, cuando están más dispuestos a hacer un berrinche parecido al de un niño de 2 años, pueden recordarle las verdades de las escrituras que escucharon mientras crecían.

 

Sin importar la manera en que lo enfrente, ¡aquí hay un enlace a las escrituras en línea gratis!

 

Por Cindy Bezas el 29 de febrero de 2008

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