Una de las cosas de las que no hablamos lo suficiente

¿Es igual de valorada la parternidad que la maternidad?

Nos enfocamos en todo lo bueno que nuestras madres hacen en nuestras vidas, lo cual es una cosa maravillosa. Sin embargo, nos hace darnos cuenta de algo más de lo que no hablamos en nuestra cultura.

Creo que las personas se asombran cuando oyen que yo trabajo a tiempo completo y que Ben se queda en casa con nuestra hija (y pronto con nuestro hijo). Ben es un estudiante trabajador, multifacético, de tiempo completo, que escogió obtener su título a distancia cuando nuestra primera hija nació para estar con ella y tener la libertad de pasar más tiempo como familia. A pesar de ello, sé que está ansioso por el día en que los papeles se inviertan, no será muy pronto, y él lo acepta y ama las cosas como son ahora también.

Creo que es asombroso que en nuestra cultura, haya mucho, y bien merecido, aprecio por la maternidad y absolutamente todo lo que llega con ella por el resto de sus vidas. Pero me hace sentir mal cuando pienso en lo igual de merecido que debería ser, si es que no es más en algunos casos, el papel de la paternidad, el cual a veces no tiene mucho o ningún crédito.

Y como dijo Élder Christofferson:

“Alabar y alentar la paternidad y a los padres no supone avergonzar ni excluir a nadie”

Como estoy en la recta final del embarazo con solo algunas semanas restantes, se me ha hecho más difícil estar cómoda y dormir toda la noche. Hoy, de hecho, he estado despierta desde las 4 am por esto,acostada en la cama esperando a que me de sueño otra vez antes de que mi alarma suene para ir a alistarme para el trabajo, pero no. Así que, aquí estoy en el trabajo, sintiéndome como un muerto viviente, con bolsas bajo los ojos que están golpeando mi mentón, máscara de pestañas de ayer, y cerca de entrar a otra reunión. Y no puedo evitar pensar cuán asombroso es Ben y siempre lo ha sido.

Llego a casa del trabajo y los platos están lavados, no porque se lo haya pedido o porque esté embarazada, sino porque simplemente vio que estaban ahí. La cena está hecha. Puedo saber en qué parte de la casa  está por seguir el sonido de las risas y el rastro de Legos y animales de peluche del reino animal que ellos construyeron ese día. Se me muestran fotos de Gracie dando de comer a un caballo que está en nuestro vecindario y otra botella vacía de burbujas en el patio trasero.

Él de alguna forma balancea su tiempo de estudio, toma exámenes y hace tareas durante la siesta que ella puede o no puede tomar ese día. Y aún en los días en los no tan cooperativos, durante la cena me cuenta de las nuevas actividades que podemos hacer juntos como familia, que él de alguna forma encuentra tiempo para realizar su propia investigación.

Él baila y canta las canciones de Barney con ella. Se arrastra por el suelo con ella incluso después de todos los obstáculos en su clase de gimnasia que tomó más temprano ese día, ya que mi barriga no me deja doblarme y ayudarla yo misma. No tiene ni idea donde está su celular para que yo tome fotos de las cosas lindas que están haciendo porque no se ha tomado la molestia en mirarlo por un rato. Se asegura que ella haga sus oraciones antes de comer y de irse a dormir. Y cuando ella está durmiendo, él me sienta para contarme lo que aprendió al estudiar las escrituras.

La gente me ve y ve todo lo que hago entre el trabajo, viaje y hablar y mi libro, pero ellos no siempre se dan cuenta de que todo lo que hago, Ben lo hace conmigo. Todas las horas que pasamos manejando y hablando y haciendo entrevistas, él está ahí manejando y sacrificando y divirtiéndose conmigo. Todo mientras que él hace lo suyo también.

No, Ben no es el “Sr. Mamá”, él es un papá. Y ¿les gusta la ropa de mi hija? Es porque él la escogió, (es más, probablemente la blusa que estoy usando también), porque no tengo ningún sentido de la moda, jaja.

Y Ben no es perfecto, y tampoco nuestra familia. Estamos lejos. Pero amo lo que tenemos y el equipo que hemos hecho. Amo las aventuras que emprendemos y los retos que juntos conquistamos.

Pero esta publicación no es acerca de nuestra familia, o acerca de Ben. No es acerca de los papás que se quedan en casa. Es sobre el hombre ideal que describió el Élder Christofferson como uno que “pone a su familia primero”. Es acerca de aquellos padres quienes hacen lo que pueden para que su familia sea mejor. Es acerca de los trabajadores, multifacéticos, altruistas papás. Los padres dispuestos. Los padres juguetones y graciosos. Aquellos que hacen obras de servicio por ellos mismos por el amor y no porque se les pide. Donde en cada decisión que toman, lo hacen pensando en su familia y en los efectos que traerán sobre ella.

Aquellos papás para quienes la relación con Dios es más importante. Los papás quienes honran y se sienten orgullosos por el servicio que rinden a Dios y quienes buscan ser su mejor versión. Aquellos quienes honran el sacerdocio y aman al evangelio. Los papás quienes enseñan con el ejemplo. Aquellos quienes conocen que lo mejor que pueden hacer por sus familias es buscar y seguir el consejo del Señor.

Así que aquí está un enorme gracias a aquellos papás. Los necesitamos. Los apreciamos. Sus esfuerzos se notan y hacen la diferencia. Hacen la vida un poco más fácil y nos hacen y a nuestras familias mejores y más felices. Le agradecemos a Dios todo el tiempo que están en nuestras vidas. Son “únicos e irremplazables”.

Gracias por ser pacientes y de apoyo y amorosos y divertidos y dispuestos en cada paso del camino.

Sé que hay algunos no tan buenos papás, como también hay no tan buenas mamás, pero hagamos un mejor trabajo mostrando nuestro aprecio a aquellos que mencionados más arriba. No solo a ellos, pero a otros también. Cambiemos nuestro lenguaje social cuando bromeamos acerca de que los papás no son capaces y sobre sus roles. Démosle a nuestra juventud esperanza y conocimiento de que estos hombres existen y que no se conformen con nada menos que alguien que tenga gozo y determinación para trabajar con ellos como un equipo para una más satisfactoria vida.

 

| Fortaleciendo a las Familias
Publicado por: *Patricia Ortiz R. de Verano
Miembro de la Iglesia, sirvió en la misión Colombia Bogotá Sur. Es esposa, mamá y educadora en idiomas extranjeros (Inglés, Francés, Italiano), con Certificaciones Internacionales en Inglés, Diplomado en Traducción . Con experiencia en Marketing. Aficionada a la escritura, música, pintura, y a todo lo relacionado con el arte y el aprendizaje.
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