Tu preordenación en la preexistencia

preordenación

Cuando hablamos de preordenación en la Iglesia, siempre tenemos cuidado de distinguirla de la “predestinación”. La preordenación en la vida premortal nos distingue y nos da la ventaja de que debemos prestar un servicio especial durante la mortalidad, pero no compromete nuestro albedrío de ninguna manera.

Somos libres de llevar nuestras vidas de la forma que consideremos conveniente, y si somos espiritualmente diligentes, nos arrepentimos y tomamos la decisión de continuar en la fe, podríamos cumplir aquello para lo que estamos preordenados. Si fallamos en cumplir el rol para el cual fuimos preordenados, alguien más será llamado por Dios para hacerlo.

Sabemos que los más grandes entre nosotros, especialmente aquellos que se convierten en líderes espirituales que administran el verdadero evangelio, fueron preordenados para tal tarea. Como se describe en el Libro de Abraham, Abraham supo que él era uno de los “nobles y grandes” elegidos antes de nacer para ser un líder entre los hombres, un profeta. En Abraham 3:22, 23, leemos:

“Y el Señor me había mostrado a mí, Abraham, las inteligencias que fueron organizadas antes que existiera el mundo; y entre todas estas había muchas de las nobles y grandes;

y vio Dios que estas almas eran buenas, y estaba en medio de ellas, y dijo: A estos haré mis gobernantes; pues estaba entre aquellos que eran espíritus, y vio que eran buenos; y me dijo: Abraham, tú eres uno de ellos; fuiste escogido antes de nacer“.

Abraham on the Plains of Mamre, by Grant Romney Clawson

La lección se le repitió a Joseph F. Smith en su visión del mundo de los espíritus:

“El profeta José Smith y mi padre Hyrum Smith, y Brigham Young, John Taylor, Wilford Woodruff y otros espíritus selectos que fueron reservados para nacer en el cumplimiento de los tiempos, a fin de participar en la colocación de los cimientos de la gran obra de los últimos días, …

Aun antes de nacer, ellos, con muchos otros, recibieron sus primeras lecciones en el mundo de los espíritus, y fueron preparados para venir en el debido tiempo del Señor a obrar en su viña en bien de la salvación de las almas de los hombres”. (D y C 138: 53, 56).

sucesión en la iglesia

La mayoría de nosotros no nos convertiremos en profetas. Entonces, ¿fuimos preordenados?

La preordenación en el Sacerdocio

Sacerdocio en la iglesia mormona

Moses Calls Aaron to the Ministry, by Harry Anderson

Nuestros líderes nos han enseñado que aquellos entre nosotros que poseen el sacerdocio estaban preordenados para hacerlo:

Alma enseñó la gran verdad de que cada persona que posee el Sacerdocio de Melquisedec fue preordenada para recibir ese alto y santo orden en los concilios preexistentes de la eternidad.

“Y esta es la manera conforme a la cual fueron ordenados, habiendo sido llamados y preparados desde la fundación del mundo de acuerdo con la presciencia de Dios, por causa de su fe excepcional y buenas obras, habiéndoseles concedido primeramente escoger el bien o el mal; por lo que, habiendo escogido el bien y ejercido una fe sumamente grande, son llamados con un santo llamamiento, sí, con ese santo llamamiento que, con una redención preparatoria y de conformidad con ella, se dispuso para tales seres.

Y así, por motivo de su fe, han sido llamados a este santo llamamiento”… (Alma 13: 3-9) (énfasis y corchetes en el original). (Ver Bruce R. McConkie, Mormon Doctrine, 2da edición).

¿Pero hay otro tipo de preordenaciones? ¿Están todas las preordenaciones centradas en los llamamientos de la iglesia?

Muchos profetas SUD han estado delante de nosotros y nos han dicho que fuimos preordenados para nacer durante los últimos días.

“Dios los ha mantenido en reserva para venir en los días finales antes de la Segunda Venida del Señor. Algunas personas caerán; pero el reino de Dios permanecerá intacto para recibir el regreso de su líder, Jesucristo. Mientras que nuestra generación será comparable en maldad a los días de Noé, cuando el Señor limpió la tierra por inundación, esta vez hay una gran diferencia. Es que Dios ha guardado para la última entrada a algunos de Sus hijos más fuertes, quienes ayudarán a llevar triunfalmente el reino …No se equivoquen al respecto, son una generación escogida. Nunca se ha esperado más de los fieles en un período de tiempo tan breve como el que tenemos nosotros (Las Enseñanzas de Ezra Taft Benson [1988], 104-5).

Ser preordenado para ser un Salvador en el Monte Sión

Brother Joseph, by David Lindsley

José Smith introdujo la idea de convertirse en salvadores en el Monte Sión al hacer la obra por nuestros parientes fallecidos:

“¿Pero cómo se convertirán en salvadores en el Monte Sión? Al construir sus templos, erigir sus pilas bautismales y salir y recibir todas las ordenanzas, bautismos, confirmaciones, lavamientos, unciones, ordenaciones y poderes de sellamiento sobre sus cabezas, en nombre de todos sus progenitores que han fallecido, redimirlos para que salgan en la primera resurrección y sean exaltados a los tronos de gloria con ellos; y aquí está la cadena que une los corazones de los padres a los hijos, y los hijos a los padres, que cumple la misión de Elías” … (de una carta de José Smith a apóstoles que sirven en Gran Bretaña).

Si ayudar a redimir a los muertos nos convierte en Salvadores en el Monte Sión, también ayuda a redimir a los vivos.

En la edición de abril de 1973 de la Nueva Era, Gordon C. Thomasson dijo lo siguiente:

“De hecho, se nos dice que llevaremos el evangelio a otros y los llevaremos al arrepentimiento, haciendo genealogía y la obra en el templo, y viviendo vidas como la de Cristo… podemos venir a ser como salvadores en el Monte Sión. Al dar libremente su vida, Cristo y solo a través de Cristo, se expió a toda la humanidad. Tenemos la oportunidad de ayudar a otros a aceptar su amor y su sacrificio, el donde la Expiación, y así ayudar en la obra de exaltar a la familia humana, convirtiéndose en salvadores en el Monte Sión.

Ser un salvador para los demás no es una tarea fácil. Si estudiamos la vida del Salvador, resulta evidente que sufrió para ayudar a sus hermanos y hermanas …

Debemos preguntarnos si para llegar a ser como Cristo debemos aprender en algún grado a sufrir por los demás como él sufrió por nosotros … El verdadero don implica un sacrificio por parte del dador, la disposición a sufrir por el bien de los demás si es necesario. El evangelio de la generosidad es un evangelio de servicio, no un servicio mecánico, sino un servicio amoroso. No dar simplemente hasta que duela y luego detenerse, sino dar aunque duela, y seguir dando, si es necesario, por la eternidad.

Pienso en la agonía de una madre al ver a su hija pequeña, ya diagnosticada con esclerosis múltiple y enfrentando una vida de relativa impotencia y sufrimiento. Esa madre ve la posibilidad de darle mucho a una niña que será capaz de responder cada vez menos, devolviendo poco, sino el amor que se le da. Pero esa madre y su familia crecerán en su capacidad de amar y servir, al igual que la niña aprenderá a aceptar ayuda y el cuidado de ellos. Y todos tendrán que perseverar hasta el fin”.

Hay quienes se convierten en salvadores en el Monte Sión al romper una cadena de comportamiento destructivo o enceguecido que ha corrido por generaciones en su familia. La primera persona en una familia que se une a la Iglesia, por ejemplo, es un Salvador en el Monte Sión. La primera persona en evitar el alcohol en una familia con generaciones de abuso de alcohol, la primera persona en obtener una educación, la primera persona en crear una familia feliz y funcional.

Algunas preordenaciones son muy personales. En lugar de ser el profeta de una generación, es posible que se te pida que salves a una persona que, de otro modo, podría perderse. Para el mundo, podrías ser una sola persona, pero para una persona, podrías ser el mundo.

Este artículo fue escrito originalmente por Gale Boyd y fue publicado en MormonHub.com, con el título Your Foreordination in the Pre-Existence Español © 2017

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Publicado por: *Isaac Angulo
Isaac Angulo es el Director de masfe.org y dirige todos los esfuerzos de More Good Foundation en Latinoamerica.
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