4 cosas que debes hacer para atraer lo positivo a tu vida y relaciones

Esto va más allá de solo sonreír o decir cosas lindas. Se trata de ayudar a los demás a sentir el amor de Dios.

El positivismo no solo nos afecta a nosotros como seres individuales. Nuestro positivismo o falta de él, puede afectar a las personas con las que interactuamos.

Se nos ha dado el mandamiento de “ser de buen ánimo” (DyC 61:36; 78: 18).

A medida que seamos positivos en nuestras comunicaciones, los demás y nosotros mismos, podremos sentir de una forma más abundante el amor de nuestro Padre Celestial y Salvador.

¡Estas son 4 formas de atraer el poder de la comunicación positiva! ¡Veamos!

1. Sigue el ejemplo de comunicación de nuestro Salvador

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El máximo ejemplo de comunicación positiva es el Salvador. Él demostró Su amor por los demás al interactuar con amabilidad, compasión y comprensión.

El élder L. Lionel Kendrick, un Setenta Autoridad General emérita, enseñó:

“Esta comunicación es una expresión de afecto, no de enojo; de la verdad, no de mentiras; de compasión, no de contención; de respeto, no de burla; de consejo, no de crítica; de corrección, no de condenación. Se expresa claramente y no de manera confusa. Puede ser tierna o severa, pero siempre debe ser moderada”.

Cómo decimos algo es tan importante como lo que decimos. Toma de ejemplo la forma en que tus maestros te enseñaron en el colegio. ¿Cómo la forma motivadora y compasiva con la que te enseñaron generó un impacto en ti?

Hay un inmenso poder en las palabras de bondad.

2. Esfuérzate para tener una visión positiva

revelación

Nuestra actitud influye mucho en cómo nos comunicamos con los demás y muchos otros aspectos de nuestra vida.

El presidente Thomas S. Monson dijo:

“Tantas cosas en la vida dependen de nuestra actitud. La forma en que escogemos ver las cosas y respondemos a los demás marca toda la diferencia. El poner nuestro mejor empeño y luego decidir ser felices en nuestras circunstancias, sean cuales sean, nos trae paz y satisfacción”.

Una manera de cultivar una actitud positiva es invitar al Espíritu a nuestras vidas. ¿Cómo hacemos eso?

Podemos lograrlo al reemplazar las dudas y el temor por la fe (DyC 6: 36). Al abrazar el don del arrepentimiento, esforzarnos frecuentemente por fortalecer nuestros testimonios y reconocer la mano de Dios en nuestras vidas.

Por supuesto, ser positivos no significa suprimir todas las emociones negativas.

A veces, pensamos que nos falta fe si expresamos preocupación o tristeza. Sin embargo, la hermana Sharon Eubank, primera consejera de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro, explicó:

“Ser feliz no significa poner una sonrisa fingida en la cara sin importar lo que esté sucediendo, pero sí significa guardar las leyes de Dios, y edificar y animar a los demás. Cuando edificamos y levantamos la carga de los demás, eso bendice nuestras vidas en maneras que las dificultades no lo pueden evitar”.

Si bien todos experimentaremos emociones negativas a lo largo de la vida, podemos encontrar una mayor felicidad si evitamos insistir en nuestras penas y buscamos ayudar a los demás.

3. Considera estudios sobre relaciones

Es posible que el optimismo no se pueda medir. Sin embargo, ciertos puntos de referencia pueden ayudarnos a evaluar qué tan positivos somos en nuestras interacciones.

Durante décadas, el psicólogo John Gottman ha estudiado qué hace que una relación sea saludable.

Después de observar a miles de parejas, determinó una fórmula que puede ayudar a predecir si las parejas permanecerán juntas o separadas en los próximos años con más del 90% de precisión.

¿Su mayor descubrimiento? Durante los momentos de conflicto, las parejas felices suelen seguir una proporción de al menos cinco interacciones positivas por cada interacción negativa.

Las interacciones positivas pueden incluir ofrecer un cumplido, empatizar y validar la perspectiva de la otra persona. Por otro lado, las interacciones negativas pueden incluir poner los ojos en blanco, ponerse a la defensiva, ser despectivo y crítico.

Aunque la investigación de Gottman se centra en las parejas románticas, sus conclusiones se pueden aplicar a todo tipo de relaciones y destacar los efectos perjudiciales de la negatividad.

Las Escrituras nos enseñan:

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de que dé gracia a los oyentes” (Efesios 4:29).

Puede que no siempre estemos de acuerdo con los demás. Sin embargo, podemos discrepar sin dejar de ser amables. Además, a medida que buscamos ser edificantes, incluso frente a los conflictos, podemos aliviar nuestras cargas y dar lugar a un mayor gozo.

4. Sé “un ejemplo de los creyentes”

amigos saludos

Siempre debemos considerar que nuestra actitud puede influir de forma positiva o negativa en los demás.

Cuando siento que estoy más lejos de ser perfecta, trato de hacer un esfuerzo especial para participar en conversaciones con los demás. Intento expresar mi agradecimiento por mi esposo y seres queridos.

Además, trato de ser un “ejemplo de los creyentes en palabra, en conducta, en amor, en espíritu, en fe y en pureza” (1 Timoteo 4: 12).

Es la combinación de estas pequeñas cosas – un oído dispuesto a escuchar, una afirmación positiva, una disculpa sincera – lo que con frecuencia tiene el mayor impacto.

Estas pequeñas cosas, que nos ayudan a emular a nuestro Salvador, nos permiten compartir el amor de Dios.

Al compartir Su amor, nosotros también lo sentiremos.

Fuente: churchofjesuschrist.org

| Vida S.U.D

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